lunes, 26 de septiembre de 2011

Pasos y Horas (Ricardo Dávila)

La calle está sola y yo voy solo
y aunque mis pies están cubiertos, sus pasos suenan solos, descalzos:
ecos de mis huellas, latidos de mi corazón que caen y se libran de mi cuerpo.

Mis pasos van,
y yo voy
montado en ellos,
dejándolos atrás, en el ayer,
en el ahora,
en este eterno caminar del tiempo sin tiempo: laberinto sin entrada.

En esta calle sola,
¿dónde está la gente,
las ventanas abiertas de música,
el jardín de pasos en el que jugaban mis pasos?

Reconozco las grietas,
las palabra del aire, las esquinas;

Yo soñé con esta calle,
yo soñé con este día,
antes de pensar sé lo que voy a pensar
me miro las manos y reconozco el mapa que hay en ellas

… sé hacia donde voy y no quiero…

Mis pasos suenan como el segundero de un reloj.



sábado, 24 de septiembre de 2011

Acaso fue la tarde ( Teresa Aburto Uribe )


Acaso fue la tarde
la que escondió en su penumbra
el sentimiento y lo durmió.

Acaso fue el cansancio
el que envolvió tanta ternura
en un colchón de sueños y lo durmió.

Acaso fue el silencio
el que atrapó al corazón
en un vacío sin ruidos y lo durmió.

Acaso fue el tiempo
el que frenó los impulsos
en un espacio sin formas y lo durmió.


Acaso fui yo
quien invitó a  "mi todo"
a aplacar la tormenta y lo durmió.




 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Distancia Aniquilada (Orlando Tijerino, Nicaragua, 1930)


Extiende tú la mano
y mira como alcanzas la mía en la distancia;
si pareciera casi
que un volcán de kilómetros, en erupción fantástica,
se transformara en nube de cenizas,
se convirtiera en nada.

Tan cerca estás… tan lejos,
¡ que casi siento encima tu fragancia;
que casi tacto el viento que surgía
de tus manos abiertas, como pampas !

Vuelve tus ojos como quien no quiere
y encontrarás los míos en cada madrugada;
en el temblor que deja el horizonte
con cada sol que se alza;
en cada nubarrón que trasnochó en la selva
y llevó apenas una gota de agua
hasta la cara misma de la tierra
donde dejé una lágrima…

Quizá dirás entonces
que amaneció llorando la tierra abandonada!

Lanza un grito hacia el cielo
y espera… La lejana
oquedad del abismo
le hará nacer un eco a tu llamada,
multiplicada en el vacío inmenso
que habita en mi garganta…
No será más el eco de tu grito
¡ sino el alma del eco del grito de mi alma !

Ya ves, estamos lejos… Estamos cerca… Estamos juntos…
¡En medio de una enorme distancia aniquilada!




Itaca ( Constantino Cavafis )


Si vas a emprender viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
y rico en experiencias y aventuras.
A legistrones, cíclopes o fiero
Poseidón, nunca temas.

No hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los legistrones ni a los cíclopes,
ni al fiero Poseidón encontrarás nunca
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo,.
que numerosas sean las mañanas
de verano en que arribes a bahías
nunca vistas, con ánimo gozoso.

Detente en los emporios de Fenicia,
adquiere hermosos artículos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos
cuanto puedas invierte en voluptuosos
y delicados perfumes.
Visita
muchas ciudades egipcias y aprende,
con avidez aprende de los sabios.

A Itaca tenla siempre en la memoria.
Llegar allá es tu meta,
mas no apures el regreso.
Mejor que se dilate con los años
y, en tu vejez, arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Un hermoso viaje te dio Itaca. Sin ella
el camino no hubieras emprendido.
Mas, ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no hubo engaño.
Rico en saber y en vida como has vuelto, comprendes
qué significan las Itacas.
 
 


lunes, 19 de septiembre de 2011

El Corazón Más Plano de la Tierra ( Roberto Juarroz)


El corazón más plano de la tierra,
el corazón más seco,
me mostró su ternura,
y yo tuve vergüenza de la mía.

Tuve vergüenza de los himnos largos,
de las constelaciones derramadas,
de los gestos nupciales y espumosos,
de las escarapelas del amor,
de los amaneceres desplomados.

Y también tuve miedo.

Miedo de las palabras que no cantan,
miedo de las imágenes que sobran
cuando tanto ser falta,
miedo de los roedores que se baten
en la iglesia vacía,
miedo de las habitaciones bautismales
que se llenan de águilas.

El corazón más plano de la tierra
me hizo aprender el salto en el abismo
de una sola mirada.



Coplas Elegíacas (Antonio Machado )


¡Ay del que llega sediento
a ver el agua correr,
y dice: la sed que siento
no me la calma el beber! 

 ¡Ay de quien bebe y, saciada
la sed, desprecia la vida:
moneda al tahúr prestada,
que sea al azar rendida! 

 Del iluso que suspira
bajo el orden soberano,
y del que sueña la lira
pitagórica en su mano. 

 ¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,
después de largo camino
en el horror de llegar! 

 ¡Ay de la melancolía
que llorando se consuela,
y de la melomanía
de un corazón de zarzuela! 

 ¡Ay de nuestro ruiseñor,
si en una noche serena
se cura del mal de amor
que llora y canta sin pena! 

 ¡De los jardines secretos,
de los pensiles soñados,
y de los sueños poblados
de propósitos discretos! 

 ¡Ay del galán sin fortuna
que ronda a la luna bella;
de cuantos caen de la luna,
de cuantos se marchan a ella! 

 ¡De quien el fruto prendido
en la rama no alcanzó,
de quien el fruto ha mordido
y el gusto amargo probó! 

 ¡Y de nuestro amor primero
y de su fe mal pagada,
y, también, del verdadero
amante de nuestra amada!

Me dijo una Tarde ( Antonio Machado ) de "Cantares"

 
Me dijo una tarde
de la primavera:
Si buscas caminos
en flor en la tierra,
mata tus palabras
y oye tu alma vieja.

Que el mismo albo lino
que te vista sea
tu traje de duelo,
tu traje de fiesta
.
Ama tu alegría
y ama tu tristeza,
si buscas caminos
en flor en la tierra.

Respondí a la tarde
de la primavera:

Tú has dicho el secreto
que en mi alma reza:
yo odio la alegría
por odio a la pena.

Mas antes que pise
tu florida senda,
quisiera traerte
muerta mi alma vieja.
 



domingo, 18 de septiembre de 2011

Solitario Invencible ( Vicente Huidobro )

 
Resbalando
como canasta de amarguras
con mucho silencio y mucha luz
dormido de hielos.

Te vas y vuelves a ti mismo
te ríes de tu propio sueño
pero suspiras poemas temblorosos
y te convences de alguna esperanza.

La ausencia, el hambre de callar
de no emitir más tantas hipótesis
de cerrar las heridas habladoras
te da una ansia especial
como de nieve y de fuego.

Quieres volver los ojos a la vida
tragarte el universo entero
esos campos de estrellas
se te van de la mano después de la catástrofe
cuando el perfume de los claveles
gira en torno de tu eje.
 


Piedra ( José Emilio Pacheco )

 
Lo que dice la piedra
sólo la noche puede descifrarlo.

Nos mira con su cuerpo todo de ojos
Con su inmovilidad nos desafía
Sabe implacablemente ser permanencia.

Ella es el mundo que otros desgarramos.







Sin Poesía ( Alfredo Larvergne )

 
Sin poesía,
la humanidad agoniza.

Primero mueren los poetas.

...Tardíos y solitarios...

Los dioses se echan al hombro
las máscaras.

...Sin poesía...


Quiero Volver del Viento (Manu Cancer)


Quiero volver del viento,
escrutar las palabras
y hablarte,
hablarte con mis manos llenas de cicatrices y regueros.

Quiero morir con los olivos,
silbar dentro de un grillo,
quiero morir
con los olivos.

Con el otoño intenso
me marcharé también,
seguramente caminando
por la desolación de grandes avenidas llenas de hojas,
con manos de naranjos encogidos.

Sé que voy a llorar,
llorar como hace tiempo,
llorar con los oídos, llorar con mis diez dedos,
sé que voy a llorar
hasta que me enronquezca el corazón,
hasta que yo, yo mismo,
sea otro.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Árbol de Diana ( Alejandra Pizarnik )

 
3
Sólo la sed
el silencio
ningún encuentro
cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra.
 
6
Ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe.

7
Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella,
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.

11
Ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de tu mirada.
 
I

Pero a ti quiero mirarte 
hasta que tu rostro se aleje de mi miedo 
como un pájaro del borde
filoso de la noche.





jueves, 15 de septiembre de 2011

Asunción de ti . 3. ( Mario Benedetti )


Puedes querer el alba
cuando ames.

Puedes
venir a reclamarte como eras.
He conservado intacto tu paisaje.

Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.

Puedes
venir a reclamarte como eras.

Aunque ya no seas tú.

Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.

Puedes amar el alba
cuando quieras.

Mi soledad ha aprendido a ostentarte.

Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora esta paz ahora.
 
Ahora puedes venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.

Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.

Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.

He coservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta donde está intacto sin tí,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.

Puedes querer el alba cuando ames.

Debes venir a reclamarte como eras.

Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.

Aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí. 




Asunción de ti. 1 ( Mario Benedetti )


Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.

Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a arrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tu detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mi.

Y todavía no hemos visto nada.

Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.

Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros. 

Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.

Era sí pero ahora
tengo un poco de ti.

No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

 

 

martes, 13 de septiembre de 2011

Para Inventar el Alba ( Manuel Pacheco )


Quisiera una noche de gargantas azules.
Una noche dormida en la cuna del arpa,
pequeña de luna que sumida en tus pechos
escuchase el perfume de una flor chopiniana.
En el fondo de un vaso descubrir tu silueta
y tender a tus labios mis venas,
para que el ansia de besarme la sangre
me hiciese caminar una ruta sin mapa.


Deseo una noche con árboles de nieve,
con luna verde cubierta de pestañas,
en el agua de un pozo la sombra de un piano,
dientes liberados mordiendo una sonata.
Qué tuya y qué mía será la sombra aquella.
Tengo en mi cartera tus pupilas guardadas.
Tienes en tus pulsos mi retrato pequeño,


en caja de agujas mi verso esmeralda.
Pero ni tú ni yo, ni la noche ni el barco
saben la razón de una esponja caída.
La arena del mar libera las playas.


Lo saben tus ojos colgados de árboles,
lo saben mis uñas en limones clavadas.
Tus labios perdidos por la tecla más íntima
y el copo de la aurora besándote la cara.
Tu aliento entre mis manos es pájaro herido.
Un jardín llorado. El látigo del agua
fustiga el lamento de una sien de alabastro.


Cabalga la noche montañas de viento.
En el cáliz del beso inventamos el alba.